Stacy Escalona – En los barrotes de la injusticia

El viaje que la cambió vida a Stacy Escalona, la primera presa política de 2017

Ser la acompañante de Gilber Caro, el pasado 11 de enero, le costó la libertad a la maestra que vino desde Suiza a pasar las festividades decembrinas

Gabriela Morales

Video: Delwin Meza

Una pancarta blanca en sus manos, muy cerca de su pecho como si tuviera vida y la acercara más a su hermana mayor. Una mirada firme y una voz decidida con un mensaje único: justicia y libertad. Así exigió María Fernanda Mendoza la liberación de Stacy Escalona.

La joven maestra de 31 años, quien desempeñaba su labor en Suiza con niños pequeños, fue privada de libertad por acompañar a su amigo, el diputado Gilber Caro en una gira por el país.

El 11 de enero de 2017 la vida de Escalona cambió de manera drástica. Ella no pensaba que una visita en el país la dejaría injustamente tras las rejas.

La hermana de Escalona explica que Stacy vino de vacaciones a visitar a su familia, como es su costumbre, ya que tiene años viviendo fuera del país. Parte de su tradición también era acompañar al diputado Gilber Caro, y en esta ocasión, iban a recorrer el país en una gira de Voluntad Popular.

La tarde de aquel miércoles de enero la mujer fue detenida en el peaje de La Cabrera, estado Carabobo, en la Autopista Regional del Centro, por el simple hecho de acompañar al parlamentario.

Ahora, casi ocho meses después, los días de Escalona pasan entre rejas y visitas periódicas de familiares.

Su hermana, aunque se presenta con una sonrisa educada en su rostro al momento de hablar, no aparta su mente del hecho de que su hermana está presa injustamente y la justicia no llega.

“Esta situación es un choque de emociones. Desde el primer momento te tumba. Toda la concentración que tenemos las 24 horas es su libertad, es en pensar que esté libre ya, porque es inocente”, explicó María Fernanda.

“Desde el primer día que la detuvieron el 11 de enero nosotros dijimos ‘nada, esto va a pasar, ella va a salir porque el diputado Gilber Caro tiene inmunidad parlamentaria”. Sin embargo, pasaron los días y no obtuvieron respuesta.

“A los 16 días fue que la volví a ver por cinco minutos, que para mí fueron los mejores cinco minutos de mi vida: Volverla a ver, saber que está bien”, recordó.

María Fernanda y su familia se dirigieron en esos días a la Defensoría del Pueblo para pedirle a Tarek William Saab (el entonces portador del cargo) una audiencia donde se respetaran los derechos humanos de su hermana. Pero nada pasó.

“Aquí no hay justicia, no hay democracia”, relató con tristeza la joven, quien se pasa sus días entre protestas y diligencias para exigir la liberación de su hermana.

“Aquí, tú por pensar distinto, por pensar en Venezuela, te meten preso”.

Stacy se convirtió en la primera mujer que fue detenida y procesada por motivos políticos durante este 2017. Ahora, el número asciende a 620 , entre ellos dirigentes y en su mayoría estudiantes que tomaron las calles a partir de abril para exigir la democracia en Venezuela.

En el lugar indicado

María Fernanda no cree que su hermana se arrepienta de haberse sumado a la invitación de Caro. “Ella estuvo en el lugar en el que tenía que estar”.

Recordó las palabras de Stacy el día de su audiencia: “Si me tocase volver a recorrer Venezuela junto al diputado Gilber Caro, lo haría”.

La situación no mejora con los días. Son meses sin poder ver a quien se encarga de educar a niños y dejar el nombre de Venezuela en alto en Suiza.

“Hay momentos en que sí nos decaemos, pero nos levantamos y hay que seguir adelante. Pero obviamente no es fácil. Tener a un familiar preso, a mi hermana que es una inspiración, saber que está 24 horas encerrada. Las pocas veces que la he visto, ver como la sacan de la celda, como la encierran…es fuerte”, describe con lamento.

“Daría mi libertad para que ella esté libre”, aseguró mientras sus manos rodeaban el cartel con la silueta de Stacy.

María Fernanda pidió algo importante a la ciudadanía: “que nos unamos como venezolanos”, no solo por la libertad de su hermana o de los demás presos políticos, sino también por la liberación y el regreso de la democracia al país.

“Esta tierra no es de Chávez. Esta tierra no la hizo Maduro. Esta tierra es Venezuela”, expresó con convicción la joven.