Larry Aparicio – En los barrotes de la injusticia

Larry Aparicio, de Suiza a la cárcel 26 de Julio

Al joven de 23 años lo vinculan con los destrozos causados al DEM el 8 de abril. Su madre afirma que tenía dos años sin verlo, pues estaba fuera del país

Karla Pérez

Video: Christian Chacon

El día en que lo detuvieron, el 8 de abril de 2017, Larry Aparicio salió junto a una prima a comprar unos zapatos en el centro comercial Sambil. Pero la tienda la estaban cerrando debido a una protesta que ocurría cerca.

De regreso a su casa, Larry se encontró con su hermana, con quien abordó un taxi. Minutos más tarde, varios funcionarios de la PNB los interceptaron y los obligaron a subirse en motos. Los trasladaron a la sede del Cicpc de la avenida Urdaneta.

Hacía apenas tres semanas que Aparicio había llegado a Venezuela de Suiza antes de que lo detuvieran y lo acusaran por los delitos de agavillamiento, daños violentos e intimidación pública. “No tenía ni un mes en el país. Hacía dos años que no nos veíamos”, contó Josibel Albiare, madre del joven de 23 años de edad.

A las 12:30 am del día siguiente, Josibel recibió una llamada de un funcionario, quien le notificó que sus hijos y su sobrina habían sido privados de libertad a las 5:30 pm del 8 de abril. “Cuando los vi al día siguiente, en la mañana que fui a llevarles desayuno, un funcionario me dijo: ‘Ellos son los terroristas”.

Los habían culpado de participar en los destrozos causados a la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, acto por el que también fueron aprehendidas otras seis personas.

Los familiares desconocen de cuánto será la condena que le impondrán a Larry Aparicio

“Yo le pregunté a mi hijo: ‘¿Qué sucedió?’ Y me dijo: ‘No sé, mamá, nos agarraron’. No sé ni por qué estamos aquí”.

Días después la prima y la hermana de Larry fueron liberadas; a él lo torturaron -denunció la madre- con el fin de coaccionarlo para que grabara un video en el que dijera que había participado en el acto vandálico. Josibel Albiare afirmó que no existen evidencias que relacionen a su hijo con ningún crimen.

“Los primeros días nos dijeron que era un mes de adaptación. Le impidieron llamadas y visitas. Lo encerraron en una celda con 25 personas más. Eso lo deprimió y enfermó. Tuve que conseguir medicamentos intravenosos para que se los pusieran”, señaló la madre de Aparicio.

Posteriormente fue trasladado a la cárcel 26 de Julio, en San Juan de los Morros, donde las condiciones de reclusión son inhumanas: “Ha tenido hasta tres días sin comer. En una oportunidad se desmayó porque se sentía mal. Justo ese día los funcionarios los querían sacar al patio y él les dijo que no se sentía bien, no le creyeron y entre ocho personas lo maltrataron”.

Durante su primera visita en la cárcel, Larry confesó a su mamá que dentro del centro penitenciario no realizan ningún tipo de actividades, que todo es un “parapeto”. “Todo aquí es una mentira”, le dijo, y le confesó que tienen que sacar las manos por una abertura de la celda para tomar agua de lluvia.

Luego de cuatro meses detenido, los familiares desconocen de cuánto será la condena que le impondrán a Larry Aparicio por los delitos que se le acusan.

“¿Mamá qué te han dicho, cuánto tiempo voy a estar aquí? ¿Qué está pasando?”, la interroga, desesperado, el detenido. “Estoy igual que tú, de brazos cruzados. Nunca pensé vivir algo como esto”, responde su madre.