Jorge Fernández – En los barrotes de la injusticia

Villca Fernández, el preso político de Diosdado a quien le violaron todos sus derechos

El artesano Jorge Fernández, padre del detenido, aseguró que el proceso judicial lleva más de un año y cuatro meses sin que se apertura el juicio por irregularidades y arbitrariedades de las instituciones

Abel López | ablopez@ el-nacional.com | @Zakont

Video: Jesús Nuñez

El 31 de enero de 2016, luego de una persecución de varios años en su contra, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) detuvo arbitrariamente al dirigente estudiantil Villca Fernández en Mérida. Tras la aprehensión los funcionarios han violado su derecho al debido proceso, los DD HH y se ensañaron, denunció su padre, Jorge Fernández.

Villca Fernández estuvo dos años en la clandestinidad. Los efectivos del Sebin intentaron detenerlo en varias oportunidades por un mandato de conducción en su contra. Sin embargo, se presentó el 15 de diciembre de 2015. Posteriormente, el 24 de enero los funcionarios de seguridad intentaron aprehenderlo sin éxito, pues el dirigente estaba junto con sus abogados y había quedado sin efecto la orden judicial.

El señor Jorge Fernández recuerda con precisión los hechos previos al “secuestro” de su hijo. En la noche del 27 de enero de 2016 el diputado a la Asamblea Nacional Diosdado cabello “lo expuso al escarnio y lo amenazó con meterlo preso”, durante la transmisión de Con el mazo dando. En seguida Villca le respondió en Twitter: “Tienes los días contados en el poder y muchas cuentas pendiente con la justicia... No te tengo miedo”.

Cuatro días después, a las 4:30 pm de un domingo, el Sebin capturó al estudiante de la Universidad de Los Andes sin orden de aprehensión. “Indudablemente es un preso de Cabello, por cuanto él le dijo en el programa que la Policía de Mérida no le hacía nada y por lo tanto lo iba a meter preso”. A partir de entonces sus vidas cambiaron.

Abusos de poder

En la madrugada del lunes 1 de febrero fue trasladado al Helicoide. Lo presentaron después de las 48 horas establecidas en la ley, a las 72. Jorge Fernández resaltó que la audiencia -cuando se dictó la privativa de libertad- transcurrió con irregularidades: “Se violó el debido proceso y todo lo establecido en las leyes (…) Posteriormente estuvo 15 días esposado a una reja en un pasillo del Sebin”.

“Se le dicen unos cargos, se le imputan otros y cuando se ven los expedientes no corresponden realmente”, comentó su padre. Villca es procesado por presunta instigación al odio y difusión de falsa información.

Tiene un año y más de cuatro meses a la espera de la apertura del juicio. Su caso ha sido diferido en varias oportunidades porque el Sebin se niega a trasladarlo. La próxima cita es en julio. Mientras tanto permanece en una celda junto con presos comunes y políticos, en la que no hay luz solar ni funcionan los sanitarios, además falta el agua y la electricidad.

“Salen a recibir el sol dos horas a la semana, pero no los sacan a hacer sus necesidades fisiológicas (…) Las torturas son psicológicas. Hacen requisas a toda hora y constantemente, muchas veces se deterioran sus bienes. Todo por un tuit…”, agregó Jorge.

“Él no me dice ciertas cosas para no preocuparme. Cuando lo visitamos compartimos, pero al irnos cambia completamente la realidad: cuando debe volver a la celda”, Jorge Fernández, padre de Villca Fernández

Responsabilidades

Villca es vegetariano y querían obligarlo a ingerir los alimentos del Sebin, lo que se niega a hacer. Además, ha realizado varias huelgas de hambre que han incidido en su estado de salud: comenzó a sufrir de hipertensión así como de problemas gástricos y respiratorios. Los tribunales han emitido tres oficios para llevarlo a un centro de salud a realizarse exámenes, pero el Sebin incumple con las órdenes, aseveró su padre.

Acotó que el cuerpo de seguridad solo recibe las instrucciones que emanan del Poder Ejecutivo, lo que evidencia una falta de autonomía de poderes. También lamentó que haya alrededor de 20 boletas de excarcelación -emanadas del Poder Judicial- que se niegan a acatar.

Jorge destacó que acudió a todas las instancias para denunciar el caso, pero las instituciones incumplen sus funciones. Detalló que desde que Villca estaba en la clandestinidad solicitó una audiencia en la Defensoría del Pueblo que no ha tenido lugar.

“Cuando vas para allá te tratan bien. Te dan una palmadita en el hombro y te atiende la directora, mas el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, nunca te recibe. Ante eso uno no pierde la esperanza ni la fuerza ni la fe”.

La lucha por la libertad

La vida de la familia Fernández cambió completamente desde la aprehensión de Villca. A partir de ese momento su padre no duerme completo, lo hace con el teléfono a su lado atento a cualquier eventualidad. A veces, despierta en medio de la noche y se pregunta a sí mismo cuándo cambiará su situación.

Jorge es artesano y crió a Villca en un taller artesanal, con firmes valores en la libertad. Constantemente se traslada de Mérida a Caracas para ver a su hijo, a veces sin éxito. Aun en la adversidad expresó no sentir odio hacia Diosdado cabello. Sin embargo, agregó: “En el resentimiento que vive, en algún momento la vida le hará ver y deberá responder por los actos que está cometiendo. Uno no se lo va a cobrar porque uno no creció con esos valores, del resentimiento y el rencor”.

También dijo que los tiempos cambiaron y la violación de derechos humanos no quedará impune. Tarde o temprano habrá justicia. Reconoció, en una entrevista exclusiva a El Nacional Web, que teme por la vida de su hijo, pues en el Helicoide no se respeta la administración de justicia.

“Cada día las cosas se agudizan pero uno saca fuerzas para seguir luchando, seguir denunciando y tender puentes para que, en algún momento, se haga justicia y los presos políticos salgan en libertad”.

Jorge espera que su hijo salga en libertad en cualquier momento, ya que es un dirigente estudiantil que ha luchado por la autonomía universitaria, la libertad de expresión y la democracia.

Por último, expresó: “Él no me dice ciertas cosas para no preocuparme, pero uno se da cuenta. Cuando estamos con él compartimos, pero al irnos cambia completamente la realidad, cuando debe volver a la celda”.